martes, 19 de junio de 2012

Reportaje Peregrinación 2012 de Chartres a Orléans

Reportaje Peregrinación 2012 de Chartres a Orléans

Nos lo mando algunos camaradas que estubierona alli.


                El pasado 25 de mayo un grupo de jóvenes españoles partimos hacia Chartres (Francia) al objeto de unirnos a la tradicional Peregrinación que organiza anualmente la FSSPX, y que este año tenía como meta Orleans, dada la conmemoración del 600 aniversario del nacimiento de Santa Juan de Arco, quien libró dicha ciudad del invasor.
Tras un largo viaje en carretera tuvimos una inolvidable velada junto a otros jóvenes franceses e ingleses en casa de una familia que nos acogió amablemente.
              Al día siguiente, tras oír la Misa a las afueras de la Catedral de Chartres, comenzamos nuestro pequeño Camino de Orleans entre cánticos y buen humor, aderezado todo ello con un tiempo espléndido. Enarbolando la bandera española, nuestro pequeño capítulo era recibido con alegría y aplausos por miembros de la organización que gritaban a nuestro paso ¡Viva Cristo Rey y Viva España!
Pero no todo era caminar y cantar. Durante las largas caminatas rezábamos las tres partes del Rosario y meditábamos bajo la dirección de nuestro capellán la vida de Santa Juan de Arco, tan desconocida para los no franceses, y a la par tan digna de imitación y admiración.
Las noches en los campamentos transcurrieron entre vigilias y hogueras, en torno a las cuales hacíamos amigos, charlábamos y nos entendíamos a pesar de los idiomas.
Por las mañanas, muy temprano, y tras un desayuno, vuelta a caminar. Quien pudiera, claro. Porque el equipo médico, formado por hermanas de la FSSPX, era implacable al observar los pies de algunos: usted mañana no camine.
Y a pesar de los pies vendados y doloridos, del cansancio y de la fatiga, había dos cosas que nunca desparecían: la devoción y la alegría. Las largas misas solemnes fueron siempre seguidas con la máxima piedad, y los alegres cantos y risas no cesaron durante estos tres días inolvidables.
               Para quien esto escribe era la primera vez que asistía a la Peregrinación de Chartres. Y puedo asegurar que si de mi depende no será la última. Y es que ver a muchos miles de jóvenes participar con devoción en una peregrinación tan dura por puro amor a Dios, manifestando por ello la máxima alegría es un balón de oxígeno que nos anima a continuar luchando sin decaer en la desesperación en medio del mundo en el que nos ha tocado vivir.
Esperemos que el año que viene otros muchos jóvenes españoles puedan participar conjuntamente de este gran obsequio de Dios.

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