Siempre pensé que si haces esto no habría que darle bombo y platillo y eso solemos hacer, pero desde hace un tiempo un amigo me dijo si ahora (todos los grupos lo hacen a imitacion al grupo Griego Amanecer Dorado) los de mas grupos le dan bombo y platillo, ¿vosotros que lo haceis unas veces solos y otras apoyando a distintas organizaciones cristianas desde hace mucho mas tiempo por que no lo publicas?. Solo lo publico por este testimonio Hace unos días, estando con unos amigos uno de ellos me contó un testimonio de algo que le ocurrió el día que fue a repartir bocadillos en la calle. Realmente me impresionó ver un aspecto más del carácter de Dios, que nunca deja de sorprendernos con su poder y gracia. Le pedí que escribiera la historia para poder compartírosla. Así que aquí la tenéis, disfrutad:
“Cada quince días salia mi amigo con un grupo de su iglesia local a repartir bocadillos y pasar tiempo con la gente que está viviendo en la calle. Estando a punto de salir por la puerta de mi casa, me quedé mirando el reloj… Aún me quedaba tiempo para hacer un par de bocatas, así que salí a comprar lo que necesitaba.
Cuando regrese a casa, mientras preparaba los cuatro bocadillos… me quedé mirándolos y con la mirada fija ahí, me vino un pensamiento: ¿Cómo haría Jesús para multiplicar los bocadillos? Jesús, ¿cómo lo hiciste cuando multiplicaste los panes y los peces?
Podría orar por mis bocadillos y pasarían dos cosas … que aparecieran cestas con panes y me diera un infarto allí mismo, o que no pasara nada y que me dijera a mí misma: “sabía que no iba a pasar..” Así que decidí no orar pero me fui con ese pensamiento: “¿Cómo lo hiciste, Jesús?”
Ya cuando estábamos en la calle repartiendo bocadillos, el líder del equipo y yo íbamos comentando lo bueno que estaba siendo que esa tarde había surgido la oportunidad de hablar de Dios con nuestros amigos de la calle. El líder del equipo me decía que hablar de Dios no le costaba tanto como orar por enfermos. Yo le conté el pensamiento que había tenido en mi casa acerca de la multiplicación de los bocadillos. No es que no creyera que Dios pueda multiplicar panes… pero ¿cómo? ¡¿Algo tan visible como multiplicar comida…?!
Más tarde nos fuimos a repartir bocadillos a Plaza Mayor. Era la segunda vez que yo iba a repartir allí, porque muchas veces se acaba la comida y no llegamos a ir. Pero sabía que habría mucha gente y que no llevábamos suficientes bocadillos para todos.
Estando allí, mientras estaba agachada con el termo sirviendo cafés me di cuenta que no quedaba más café y me puse de pie. Vi que un chico venía hacia mí. Era joven, y tenía buen aspecto, no podría ser alguien que viviera en la calle.
Se acercó y me dijo:
- “¿Estáis repartiendo bocatas?”- “Sí” – respondí
- “Toma” – me dijo el chico
- “Toma” – me dijo el chico
Fue lo único que dijo, “toma”, y se fue mientras dejaba en mis brazos una bolsa de basura grande, llena de bocadillos tipo restaurante!! Eran más grandes que los míos!
¡Estaba alucinando mirando la bolsa… De verdad, no me lo podía creer! Miro al líder del equipo y le digo: ¡¡¡Dios ha multiplicado mis panes!!! Pero no sólo eso. Miré a mi derecha y dos chicos a los que no había visto nunca, estaban repartiendo cafés.
Dios suplió en el momento justo. Cuando lo nuestro se había acabado, fue cuando todo “apareció”. Sigo sin poder explicar cómo Dios hace cosas como esta. Pero me asombra pensar en lo que hizo en esa tarde. Una oración tan simple, con una respuesta tan grande… Inigualable amor el de Dios.
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